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15.12.20

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Ya Eres Gerente, ¿Y Ahora Qué? Consejos para un Liderazgo Efectivo

Posteado por EquipoJC  | No comments

Si eres un ejecutivo bueno, es cuestión de tiempo que te pidan asumir una gerencia. Pero ¿Cómo saber si eres un buen gerente?
De hecho, ser un gerente podría ser frustrante si no estás listo y no disfrutas de formar y dirigir un equipo.

Pregúntate si realmente quieres ese puesto. Los mejores gerentes dan a los miembros de su equipo los recursos que necesitan para ser acertados; los identifican de modo individual y le brindan tiempo de calidad para dialogar sobre su desempeño y funcionamiento. Una de las principales causas de rotación de un ejecutivo estriba en la relación que este tiene con su jefe inmediato.
Ser gerente incluye reuniones frecuentes: algunas informales, otras para alcanzar objetivos y otras para entrenamiento y desarrollo; también la actualización oportuna de las prioridades y un calendario de equipo que permita saber bien quien hace qué y cuándo.
Para tener éxito, debes comprender que no puedes hacer todo por ti mismo: es importante coordinar con tus pares, así como delegar responsabilidad a tu equipo, una vez que confíes en ellos.
Si fuiste elegido entre un grupo de amigos, procura conversar con ellos para ventilar asuntos incómodos. Puedes ser amigo de tus compañeros, per hay que separar la amistad de los resultados laborales.

Tips para mejorar la relación
  • Si deseas tener más contacto con tu equipo, pregúntales directamente cómo van las cosas.
  • Si bien es bueno que desarrolles un estilo de liderazgo, aprende a ser flexible y cambia tu estilo según la situación que debas enfrentar (y según la persona que tengas al frente). Cada empleado necesita cosas diferentes de su jefe.
  • Identifica el estilo de trabajo de tus colaboradores: te permitirá ubicarlos don se potencial sea más beneficioso para la compañía.
  • Realiza reuniones semanales para revisar temas de tu área y para que tus colaboradores puedan expresar cualquier inquietud o problema que tuvieran, que bien podrían ser resueltos con la ayuda de todos.
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18.2.17

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Atributos Básicos de los Servicios Profesionales y de su Marketing

Posteado por EquipoJC  | No comments

1. Intangibilidad
Cuando un consultor emite una recomendación o un médico un diagnóstico, cuando un contador asesora sobre el mejor método de productividad administrativa o un psicólogo interpreta una conducta de un paciente, en todos los casos estamos ante la presencia de  "humo", es decir, palabras que se las lleva el viento al poco tiempo de emitidas.
Si los servicios son intangibles y difíciles de medir, imagínese ustedes los servicios profesionales. 
Los profesionales, por lo tanto deben tratar de hacer tangible lo intangible, algo así como solidificar o cristaliza el humo. Esta secuencia es clave y fundamental: desde una propuesta escrita, una presentación por computadora, un informe de avance, una carpeta para el participante en un seminario, el protocolo de na reunión con el cliente, un resumen de los grandes problemas encontrados en un diagnóstico o cualquier otro producto de nuestro trabajo, debe ser puesto por escrito, transformando en algo tangible y comunicado a nuestros clientes de una forma clara, precisa y con un documento que quede en poder de él (y si nuestro primer interlocutor es un gerente o empleado, una copia para su jefe)

2. Vinculo Directo, Sin intermediarios, entre el productor y el usuario
Este es otro atributo que los servicios profesionales comparten con los servicios. Ahora bien, la índole del servicio profesional es muchas veces más compleja y duradera que las otras prestaciones. Una azafata mantiene una relación de pocas horas con su pasajero, quien es uno más centenares que viajan en un avión. Tratará de que su cliente se sienta único, pero es claramente un agente de servicio de una compañía aérea. Un contador que durante meses o años atiende a su cliente, aunque este contador pertenezca a un gran estudio profesional, está sosteniendo una relación extremadamente personalizada y directa con el gerente, dueño o empleado del área contable o administrativo financiera de la empresa a quien le presta servicio. Y esto nos lleva al tercer tributo.

3. El usuario participa en la producción del servicio
Otra característica en común con los servicios. Pero atención, una cosa es participar en el proceso y otra cosa es participar en la producción del servicio.Volvemos al tema del Banco. Si yo cliente hago cola para que me atiendan, estoy participando en el proceso del servicio, pero mi rol en este caso es prácticamente pasivo. Me involucro personalmente, participo pero esta acción entra dentro de un engranaje computarizado donde luego vuelvo a ser anónimo. 
En servicios profesionales el usuario es imprescindible para que el servicio que prestamos lleguen a buen puerto. ¿Qué haría el médico sin la cooperación activa del paciente para contestar sobres sus síntomas, su historia y antecedentes familiares y sus problemas actuales? ¿Le alcanzarían los análisis clínicos y radiografías por más sofisticadas que éstas fueran?
Que haría una arquitecto si un diálogo con sus clientes donde éstos le expresen qué tipo de vivienda quieren o las reformas que quieran introducir e inclusive su participación activa a medida que progresa la obra para verificar la satisfacción o desviaciones que el cliente perciba respecto de sus deseos originales. 

4. Relevancia de la función técnica - profesional por sobre la comercial o sea relevancia de la calidad del servicio por sobre otros atributos (packaging, etc)
Podremos tener toda la magia del mundo, ser excelentes marketineros y vendedores, pero si no sustentamos nuestro desarrollo en una excelencia profesional, no existiría una "segunda vez". Nunca perdamos de vista que es nuestro "expertise" el que nos convierte en diferentes y asegura la continuidad de la lealtad de los consumidores de nuestros servicios.

5. Necesidad de roles activos comerciales por parte de los técnicos que prestan el servicio
Este es un tema sobre el que han discutido las grandes consultoras: tener vendedores profesionales o al menos "contact men" o "abreapuertas". Es posible y necesario poseer una red de contactos y canales de distribución, pero a la hora de la verdad, somos nosotros los que profundizamos dicho contacto, avanzamos en la relación y cerramos la venta de nuestros servicios. 
De cualquier forma tenemos que distinguir aspectos diferenciales según el tipo de especialidad y negocio en el cual estamos. 

6. Relevancia de atributos como imagen y prestigio
En algún momento de la carrera de un profesional exitoso se produce un cambio cualitativo por el cual empieza a ser reconocido como un líder en su especialidad.
Este reconocimiento se expresa en cátedras universitarias, roles de consultor de otros profesionales, trabajos publicados, destacada participación en congresos de su especialidad y consultas frecuentes por parte del periodismo para requerir una opinión autorizada.
Este fenómeno tiene un efecto multiplicador y aparece como una "bola de nieve" luego de un periodo, que suele ser bastante largo, de preparación y sacrificios. Los médicos saben muy bien de esto y asume que cada profesión tiene un ciclo de vida diferente con curvas de crecimiento que varían en función de industrias, mercados y especializaciones.

7. Relevancia de las relaciones a largo plazo entre el profesional y el cliente
Recordando lo que hablamos de intercambios beneficiosos, también afirmamos que el eje y la clave principal del éxito en servicios profesionales radica en la capacidad de edificar y sostener relaciones a largo plazo entre el profesional y el cliente.

8. Confianza y credibilidad como elementos clave en el vinculo profesional/cliente
La relación a largo plazo, al igual que en las relaciones de pareja, se va consolidando progresivamente en un proceso donde la confianza y la credibilidad son crecientes y muy pocas veces es posible tener un 99% dichos atributos por parte del cliente. 
Ser creíble y confiable es condición básica para la edificación de una carrera profesional (pero atención  es condición necesaria pero no suficiente).

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22.8.08

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¿Tiene Usted el Perfil del Nuevo Empresario?

Posteado por EquipoJC  | No comments


¿Es usted empresario? ¿Ha pensado alguna vez en serlo? ¿Siente que tiene las cualidades de un empresario de éxito? ¿Cómo se imagina al empresario?
¿Alguna vez pensó en todo lo que exige ser empresario? Analícelo con nosotros, y usted decida si tiene el perfil requerido.

Perfil del Nuevo Empresario
Valor para emprender, arrojo ante la imprevisibilidad del resultado, capacidad de riesgo.
Un motivo importante y legítimo para emprender.
Conocimiento del campo a que se dedica y capacidad para trabajar con elementos disímbolos e interdisciplinarios.
Amplitud de visión para detectar las necesidades de la sociedad y para saber satisfacerlas, en el mercado nacional y global. Amplitud que además debe alcanzar a contemplar las posibilidades del largo plazo, de invertir y trabajar para el futuro.
Generosidad en la oferta, para buscar algo nuevo y mejor que ofrecer a la sociedad y no una demanda asegurada.
Creatividad para hacer mejor cada día las mismas cosas, para descubrir en las personas con quienes trabaja cualidades inéditas. Ver en sus subordinados no las personas que son, sino lo que potencialmente pueden ser. Armonizar rutina con innovación, cambio con permanencia; revalorar lo heredado de otras generaciones para sobre ello construir lo nuevo.
Apertura mental en el proceso, pues nada es irreversible si es creativo.
Disciplina para el logro de sus objetivos, se somete a unas normas lógicas y necesarias en la
organización de las cosas, la distribución del tiempo, y en la realización de actividades.
  • Constancia. Sabe permanecer firme en sus propósitos y resoluciones.
  • Honradez. Es una persona de conducta moralmente intachable.
  • Amor al trabajo. Actúa con diligencia en el cumplimiento del trabajo y los deberes.
  • Capacidad de liderazgo, que hoy se caracteriza por necesitar la cualidad agregada de saber asociar a quienes sí son competidores dentro de la lucha por los mercados.
  • Capacidad de trabajar en equipo, construir el éxito personal con base en el éxito de los demás que lo rodean. Cultura humanista para saber fortalecer el respeto a la persona y sus valores fundamentales, ya que la empresa se forma desde el interior de las personas.
  • Saber valorar, incorporar y aprovechar las cualidades de la mujer en la empresa.
  • Saber involucrar e integrar los elementos internos y externos que se relacionan con la empresa para llegar más allá de las relaciones contractuales a establecer con ellos relaciones de sociedad, hablando tanto de empleados, clientes, deudores, proveedores, inversionistas y acreedores e incluso del gobierno.
  • Actuar con respeto al orden ecológico natural del ambiente físico, humano y social. Con respeto al entorno físico pensando en lograr un desarrollo sustentable.
  • Sobriedad para distinguir lo que es razonable e inmoderado en la utilización de los recursos de la empresa conforme a criterios rectos y verdaderos.
  • Prudencia, es la principal virtud de quien emprende, es el saber hacer las cosas bien y hacerlas, para ello se debe optimizar el pasado, diagnosticar el presente y prevenir el futuro, para luego actuar en consecuencia o dejar de hacerlo.
  • Fortaleza para resolver las cuestiones difíciles resistiendo a los obstáculos que se presentan al logro de un fin valioso y atacándolos con los medios adecuados para superarlos
  • Paciencia. Actuar con serenidad, no dejarse llevar por los males presentes desesperándose o deprimiéndose, sabiendo que todo toma su tiempo.
  • Perseverancia. Es la virtud de quien es inteligente, que advierte que la realidad casi nunca se acomoda a sus deseos y por ello debe persistir en atacar las dificultades a que se enfrenta a pesar de las molestias o la falta de motivación momentánea, con la convicción de que el fin es bueno para continuar adelante hasta conseguirlo.
  • Organización. Saber mantener una organización sencilla en la empresa que favorezca la proximidad psicológica entre los que colaboran en ella.
  • Compatibilizar competencia con cooperación. Que la competencia no anule el sentido de cooperación con quienes se trabaja en la misma empresa e incluso con quienes se compite.
  • Orientar la empresa al cliente, a fin de cuentas es a éste a quien se dirigen todos los trabajos en la empresa, a quien se ha de satisfacer y a quien se debe consultar permaneciendo cerca de él.
  • Administración del conocimiento y asimilación de la tecnología. El empresario tendrá que administrar mas que materias, personas y capitales, algo que está ocupando ya el primer lugar en ella: los conocimientos. La incorporación de nueva tecnología implica cambios culturales y de valores para llegar a su asimilación.
  • Manejo de la complejidad. El empresario deberá aprender a trabajar con la diversidad que implica las personas con quienes trabaja, a veces de distinto origen étnico y a procesar y seleccionar la heterogeneidad de la información.
  • Apasionado por la calidad de sus productos o servicios y la excelencia de su empresa, pero consciente de que la calidad comienza en las personas que trabajan en ella.
  • Comprender, aplicar y adaptar con creatividad los avances de las nuevas formas de gestión empresarial.
  • Bien informado, de lo que sucede en el contexto social, económico y político.
  • Convencido y activo en impulsar los siguientes aspectos: la capacitación y formación de sus trabajadores y empleados, la educación en la sociedad, la vinculación entre la universidad y la empresa, el clima hospitalario de la empresa y la importancia de la vida familiar para la empresa y viceversa.
  • Formación en los principios y valores del orden social. Comprensión e interiorización de los conceptos de persona humana, sociabilidad del hombre, derechos humanos, justicia, solidaridad, subsidiariedad, bien común, sociedades intermedias, etc.
  • Disposición de servir a la sociedad, cumpliendo debidamente su función primordial de impulsar la economía, crear riqueza y generar empleos productivos. Con la voluntad también de hacer negocios duraderos, de largo plazo, rehuyendo el dinero fácil y las actividades que reduzcan algún perjuicio social. Orientado a buscar la ganancia más por el volumen que por márgenes muy grandes entre el costo y el precio, con la intención de hacer sus bienes y servicios, además de competitivos, accesibles a la mayor parte del público cuando se trate de satisfactores de necesidades generales.
  • Sentido social. Preocupación activa y participativa por su entorno social desde su posición como líder social y ciudadano.
  • Responsabilidad social. La estricta observancia de la justicia conmutativa, distributiva y legal.
Las siete características del empresario
Por Joseph Anthony
La perspectiva de emprender un negocio y hacerlo triunfar suele provocar un cosquilleo en el estómago. Pero no a todo el mundo se lo produce.

¿Cómo saber si reunimos los requisitos para emprender un negocio?
La verdad es que no hay forma segura de saberlo, pero veo que hay ciertas características comunes entre las cualidades emocionales y la situación familiar de las personas que se aprestan a embarcarse en una aventura empresarial.

No es necesario reunir las siete características para considerarse un buen aspirante a empresario, pero la verdad es que ayuda. En general, cuanto más se acerque a estas características, más probabilidades tendrá de acumular los requisitos para montar su propio negocio.

1. Pertenece a la clase de personas que no puede trabajar para otra. No lo digo en un sentido negativo. Los que logran poner en marcha su propio negocio suelen venir de familias cuyos padres trabajaban por cuenta propia. Por lo común, es más fácil conseguir un trabajo en una empresa que iniciar un negocio propio. No es extraño que quienes se abren paso por sí mismos hayan tenido el ejemplo directo de sus padres.

2. Es un empleado pésimo. Sin paliativos. Muchos de los que ponen un negocio propio han sido despedidos o se han ido de varios trabajos. No me refiero a despidos por falta de trabajo o de cambios a otros trabajos mejor pagados: sólo le pidieron que se marchara o se fue antes de que le echaran. Hay que pensar en ello como si fuera el mercado el que dijera que la única persona capaz de motivarle y dirigirle con eficacia es usted mismo.

3. Es de los que ven varios significados en el término «estabilidad laboral».
Sinceramente, envidio a las pocas personas que conozco que han permanecido con un solo empleador 25 o 30 años. Se sienten segurísimos. Pero, ¿a cuánta gente conoce que pueda estar en una empresa durante tanto tiempo? En una economía tan cambiante, la estabilidad laboral se está tornando efímera de forma alarmante.

4. Ha alcanzado su techo o no tiene expectativas. A veces, la motivación para embarcarse en el negocio propio nos viene de haber subido todo lo que se podía en nuestro escalafón, mirar alrededor y pensar «y ahora, ¿qué?». Un éxito precoz puede resultar maravilloso, pero una jubilación anticipada puede hacer de gente enérgica y motivada auténticos chiflados.

5. Ya ha estudiado el mercado. No se le ocurra mencionar siquiera su magnífico proyecto si no ha dedicado tiempo a averiguar si su producto o servicio tiene un mercado. Se lo dirán muchas personas implicadas en negocios fallidos en Internet: una buena idea no es por fuerza una idea rentable. No se empeñe en el proyecto sin antes asegurarse de tener buenas posibilidades de que aparezcan los clientes.

6. Su familia lo apoya. Iniciar un negocio resulta estresante en el mejor de los casos. Si lo hace sin el apoyo de su cónyuge u otros miembros importantes de su familia o su entorno, puede resultar insoportable.

7. Sabe que no puede hacerlo solo. Es posible que sea el mejor promoviendo su negocio. A lo mejor le encanta llevar las cuentas de la empresa. Igual es de los que monta su negocio basándose en su creatividad o sus conocimientos técnicos para crear un producto.

Quizá se pueda aplicar alguna de las afirmaciones de arriba; lo que no es probable es que destaque en todas esas facetas (o en todas las facetas necesarias para llevar un negocio). Olvídese de la leyenda del «llanero solitario». Aunque lo enfoque desde una perspectiva más o menos individualista, tarde o temprano necesitará ayuda.

El grado de voluntad para aceptar esa ayuda (contratando empleados, buscando socios o asesores para los aspectos que no domine) es un indicador del posible éxito del negocio. «Ningún empresario ha triunfado solo», escribe el agente de desarrollo Ernesto Sirolli en su obra Ripples From the Zambezi. «Quien sabe conseguir el apoyo de los demás es el que tiene más posibilidades de éxito.»

Para resumir, un emprendedor o emprendedora debe cumplir una serie de requisitos sin los cuales será muy difícil alcanzar esta categoría:

1. Tener un sueño.
2. Tener los pies en el suelo.
3. Confiar en su persona.
4. Trabajar en equipo.
5. Tener ingenio, ser atípico.
6. Trabajar duro.

Existen una serie de barreras psicológicas para la persona emprendedora, que en muchas ocasiones impiden que una iniciativa empresarial llegue a su ejecución:
  1. Demora: Se evita lo que podría emprenderse o se producen retrasos inapropiados.
  2. Perfeccionismo: Se piensa que los objetivos no son realistas...etc. en realidad es una auto-excusa para demorar o evitar ponerse en marcha.
  3. Miedo y dudas: Miedo al ridículo, la crítica , el rechazo o el fracaso. Dudamos sobre nuestra propia capacidad, esfuerzo o éxito. Debemos analizar los miedos y aprender de los errores.
  4. Aplazar tareas desagradables: Temor al desagrado y a situaciones tensas, como pedir recursos...etc.
  5. Negativismo: Oposición general a cualquier sugerencia, incluso propia.
  6. Tarea abrumadora: El esfuerzo será más llevadero si utilizamos la planificación, el análisis y la organización.
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